Al rededor de esa mesa que todavía no tengo están sentados ya muchos invitados. Es una mesa redonda y está llena de comida que hace hablar y reir. Esa mesa es el centro de una casa que todavía no existe. Una casa con ventanas que abrazan el sol, ese sol que en esta noche es abrazado por otros.
Esa casa está llena de libreros para guardar libros que ya existen, libros leídos por mis ojos, libros deseosos de hablarle a otros corazones.
Los invitados que están sentados al rededor de la mesa hablan de su presente que hoy es futuro. Mezclan risa con llanto, porque ya crecieron, porque ya vivieron, porque han formulado nuevas preguntas que ahora sólo existen como respuesta. Yo los oigo y los quiero. Los veo y pienso en ahora, que ahí es pasado y aquí es presente. Y las anécdotas se confunden de año, pues los años son sólo números, ni falsos ni verdaderos, ni buenos ni malos, sólo números para retar al tiempo.
Al rededor de esa mesa que todavía no tengo están sentados los otros soñadores de este sueño que hoy si existe. Ellos me ayudan a soñarlo, y por eso los invito a la fiesta.
domingo, 11 de enero de 2009
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